¿Eres de los que añoran el sonido analógico y el rollo de las cintas de casete?


Es tipo I, o sea, ferrítica, con una polarización normal que da una calidad de sonido más que decente para grabar música sin que se pierdan los matices.
El diseño es una pasada, porque los carretes se mueven mientras suena, y eso da un efecto visual muy chulo en cualquier reproductor.

Además, está hecha de ABS y aleación de aluminio, así que aguanta bien el uso y no se estropea a la primera de cambio.


Es perfecta para regalar a ese amigo músico o para ti mismo si quieres experimentar con el sonido vintage.
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No es la cinta de mayor calidad del mercado, pero cumple de sobra para disfrutar del proceso de grabación y escuchar tus creaciones con ese característico ruido de fondo que tanto mola.
Si buscas algo auténtico y con personalidad, esta cinta te va a encantar.