Si te gusta hacer fotos con el móvil y odias esos reflejos que salen en el agua o en los cristales, este filtro polarizador de 67mm es tu solución.

Se engancha con un clip ajustable a casi cualquier lente de teléfono, y lo que hace es reducir los brillos molestos y aumentar la saturación de los colores.

Las fotos se ven más vibrantes y con más contraste, sobre todo en exteriores, paisajes o cuando hay mucha luz.
El vidrio óptico tiene doble recubrimiento para que pase bien la luz y no pierdas nitidez.

Mide 67mm, pero el clip se adapta a distintos tamaños, así que es bastante universal.

Es pequeño, cabe en cualquier mochila, y viene con un estuche de 11x8 cm para guardarlo sin que se raye.

También incluye un paño de microfibra para limpiarlo.
Si te gusta la fotografía de viajes, bodas, arquitectura o incluso para Instagram, este filtro te ayuda a que las tomas se vean más profesionales sin tener que editar luego.

Es de esos accesorios baratos que marcan la diferencia cuando la luz no acompaña.

