Si eres amante del vinilo, sabes que la estática y el polvo son los peores enemigos de tus discos.


El brazo va conectado a tierra mediante un cable que se enchufa al amplificador, igual que el cable de tierra de la cápsula.
Tiene un peso ajustable para conseguir el equilibrio óptimo, y se monta en un soporte de altura regulable que se fija con una lámina autoadhesiva.

Es una herramienta sencilla pero muy efectiva, tanto para coleccionistas como para cualquier aficionado que quiera cuidar sus vinilos y disfrutar de una escucha más pura.
Un accesorio que marca la diferencia y que no puede faltar en tu tocadiscos.
